¿Es la competición una prueba de habilidad? No, es una combinación suprema de fuerza y precisión: una velocidad de desenvainado de 0,3 segundos, un control de la técnica con un error de no más de 2 milímetros.
Mientras la espada del oponente aún está en el aire, la fría luz del ganador impacta en el blanco como un trueno. Incluso las luces del techo quedan eclipsadas por este intenso color, dejando solo al público conteniendo la respiración y estallando en vítores.
Lo más impactante nunca es la victoria ni la derrota, sino el hecho de que los humanos usen acero y voluntad para convertir la "espada" en una existencia más allá de una herramienta: cada golpe de espada es un desafío al límite, y cada fría luz es una declaración de amor.
Cuando la luz de la espada y las nubes se entrelacen en tu visión, comprenderás realmente el dicho Chino que dice:
"Una vez que la espada está desenvainada, diez mil hombres no pueden detenerla"






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